Contaminación acústica
Se llama contaminación acústica al exceso de sonido que altera las condiciones normales del ambiente en una determinada zona. Si bien el ruido no se acumula, traslada o mantiene en el tiempo como las otras contaminaciones, también puede causar grandes daños en la calidad de vida de las personas si no se controla adecuadamente.
El término contaminación acústica hace referencia al ruido (entendido como sonido excesivo y molesto), provocado por las actividades humanas (tráfico, industrias, locales de ocio, aviones, etc.), que produce efectos negativos sobre la salud auditiva, física y mental de las personas.
Este término está estrechamente relacionado con el ruido debido a que esta se da cuando el ruido es considerado como un contaminante, es decir, un sonido molesto que puede producir efectos nocivos fisiológicos y psicológicos para una persona o grupo de personas.
Las principales causas de la contaminación acústica son aquellas relacionadas con las actividades humanas como el transporte, la construcción de edificios y obras públicas, las industrias, entre otras.
Se ha dicho por organismos internacionales, que se corre el riesgo de una disminución importante en la capacidad auditiva, así como la posibilidad de trastornos que van desde lo psicológico (paranoia, perversión) hasta lo fisiológico por la excesiva exposición a la contaminación Sónica.
EFECTOS AUDITIVOS
Los más conocidos son el trauma acústico, que se produce con ruidos impulsivos, de
gran intensidad y corta duración (explosión) que pueden superar 140 dBA, y pueden ocasionar una
pérdida auditiva permanente en todas las frecuencias, y la elevación temporal o permanente del
umbral auditivo, que puede producirse con ruidos impulsivos de intensidad elevada y también con la
exposición prolongada a ruidos de ruidos de intensidad moderada o alta (más de 80 dBA).
EFECTOS NO AUDITIVOS
El ruido es un estímulo que desde el nacimiento provoca reflejo de defensa y puede tener otros
efectos perjudiciales en la salud de las personas a niveles muy inferiores a los de los efectos
auditivos. En estos posibles efectos influyen, especialmente, además de los niveles la relación
subjetiva entre las personas receptoras y la fuente de ruido.
El ruido además de los efectos perjudiciales para la salud, puede producir otros
efectos adversos, tales como la pérdida de la privacidad y la depreciación de los inmuebles,
especialmente los dedicados a vivienda.








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