Los docentes pueden hacer mucho con
los estudiantes: ejercicios de mover los pupitres sin hacer ruido, bajar
la voz para que tengan que hacer silencio. Inducirlos a realizar las
actividades sin generar ruido (no tirar las puertas, no gritar, bajar el
volumen a equipos de sonido).
Identificar fuentes de ruido en la
escuela, en la casa, en el barrio en la ciudad. Hacer un recorrido para
escuchar sonidos (paseo sonoro), ir anotando las fuentes y después
clasificarlos entre sonidos agradables y ruidos (sonidos no deseados).
Investigar sobre los efectos en la
salud, en los derechos humanos. Conocer las leyes. Se debería comenzar
desde el primer día de clases, de manera incidental a la hora de dar
orientaciones o elaborar las normas sociales de convivencia en el
colegio y en el aula.
Además de ver el problema de forma
incidental cada vez que se preste el momento, es necesario también
abordar el tema de manera directa y específica, para profundizar. Y de
forma transversal en todas las asignaturas. Hacer de la clase una
práctica integradora, no aislada, inculcar valores, como el respeto a
los derechos de los demás, tanto en el colegio como en el hogar y en el
conjunto residencial donde vive. No sólo aprender a defender su derecho a
la tranquilidad y a la salud, al aprendizaje, sino que vayan
aprendiendo a respetar a los otros, así formaríamos vecinos y
empresarios respetuosos y funcionarios responsables.








0 comentarios:
Publicar un comentario